EL
CACHORRO NO ES UN ELECTRODOMÉSTICO
-Señora,
la molesto porque usted me vendió un perro enfermo -dijo la mujer en tono
airado.
-De ninguna manera. El animalito salió de aquí en perfectas condiciones.
¿Usted lo llevó a uno de los veterinarios que figuran en la cartilla que le
entregué? -respondió enojada la criadora.
-No, no lo hice, pero el animalito debería estar bien.
Este dialogo,
frecuente entre criadores y clientes, se debe generalmente a que los compradores
-a raíz de la excitación y alegría que les causa el cachorro- prestan poca
atención a los consejos; verbales y escritos que entregan los vendedores responsables.
De tal suerte, al primer síntoma indeseado del cachorro, su dueño prefiere
responsabilizar al criador, como si en lugar de un perro se tratara de un
electrodoméstico que no funciona como debe.
Para tener
en cuenta: Como la cosa no es así de simple, daremos aquí algunos consejos
para que, además de ir al veterinario, aprenda usted a proteger a su cachorro.
Hay que
evitar que los cables eléctricos queden al alcance de sus fauces, Este peligro
se resuelve delimitando el territorio del animalito, o bien colocando un disyuntor.
Los venenos
para plantas, fungicidas, herbicidas, hormiguicidas u otros, que suelen emplearse
en plantas de jardines, balcones o terrazas, pueden causar estragos. Los perritos
investigan con su boca todo lo que los rodea, vegetales incluidos, y esto
les ocasiona diarreas o vómitos que llenan de espanto a sus nuevos dueños.
Los productos
de limpieza en estado concentrado también son peligrosos. Un inocente envase
de lavandina, detergente o desinfectante puede ser inocuo diluido en agua,
pero no en estado natural.
Hay algunas
plantas, aunque no lo parezcan, que pueden causar efectos indeseables en su
perrito. Al respecto podemos mencionar con seguridad al menos dos: diffenbachias
y potus. Estas, en su composición, poseen sustancias altamente tóxicas para
el endeble organismo del animalito. Es indispensable que no tengan acceso
a ellas y conviene que aprendan a respetarlas.
Bajomesadas
y baños son dos lugares preferidos por el cachorro, ya que suelen ser los
más frescos de cada casa. En ellos, sin embargo, existe un peligro potencial:
los caños de plomo. El pichicho suele mordisquear tales caños y el resultado
será una intoxicación por plomo (el temible saturnismo).
Por último,
aunque el listado podría ser mucho más generoso, hay que hablar de las escaleras,
un increíble factor de riesgo de fracturas y luxaciones. Ningún cuadrúpedo
nace sabiendo escalar, pero los perros -en su entusiasmo por seguir al dueño-
lo intentan y, en la mayoría de los casos, lo logran. El problema se presenta
cuando quieren bajar. El temor que les causa tener que variar la horizontalidad
de su cuerpo (es decir, encarar la pendiente cabeza abajo), los impulsa a
saltar y, generalmente, se fracturan. No obstante, una vez que aprenden no
lo olvidan jamás y lo harán a toda máquina. Los criadores advierten a sus
clientes sobre muchas de estas cosas. Entonces, el mejor consejo es serenarse,
a la hora de recibir al cachorro, y escuchar.
(Extraído
del Diario La Nación 22-02-1993)