Especialmente
creada para el óptimo aprovechamiento de sus cualidades en la caza, su sentido
del olfato le permite desempeñar cualquier tarea de sabueso. Pero es también
un compañero ideal para toda la familia.
No se puede asegurar a ciencia cierta la fecha de la aparición del basset
hound. Según algunas versiones, la raza ya existía desde la época de los
faraones, una teoría basada en el hallazgo de antiguos libros que se refieren
a unos grabados de perros hallados en un monumento al Rey Thothmus III,
que reinara en Egipto unos 2000 años antes de la era cristiana.
Por su parte, algunos autores señalan que las razas modernas de hounds descienden
de los pertenecientes a la Abadía de St. Hubert, Ardennes, siglo VI, utilizados
para la persecución de criminales en Francia e Inglaterra y para la caza
de venados, jabalíes, lobos, zorros, liebres y conejos. Habrían tomado su
denominación del famoso obispo de Maestrich y Lieja antes del siglo VII,
hoy Patrono de los cazadores.
Es muy posible que alguno de los animales usados para la formación del Basset
fuera portador de genes dominantes, que producían patas cortas. En aquel
entonces se buscaba obtener un hound con todas sus características: fuertes,
grandes y pesados, pero con extremidades cortas. A medida que el hombre
cazaba presas más pequeñas en terrenos más tupidos de vegetación, se hacía
necesario un perro fuerte pero intrépido, que pudiera seguir un rastro por
largo tiempo sin levantar la cabeza para no perder el olor. Además se buscaba
que tuviera movimientos lentos para poder seguido a pie.
El Basset es muy similar a otros hounds, con excepción de la formación particular
de sus patas delanteras, que se doblan primero hacia adentro y luego hacia
fuera. A pesar de su escasa altura con relación a su largo, los basset tienen
la fuerza de un perro de grandes proporciones y aunque presente una imagen
torpe es mucho más ágil de lo que la mayoría de las personas suele suponer.
El Basset Hound recibió su nombre al final del siglo XVI, siendo conocido
hasta entonces como perro D´Artois, por provenir de esa provincia de Francia.
Estuvo a punto de extinguirse de no ser por el Conde le Couteulx de Cánteleu,
Monsieur Lane y otros amantes de esta raza, que la mantuvieron viva a pesar
de las largas guerras y agitaciones políticas francesas.
En 1880 fue reconocido oficialmente por el Kennel Club Inglés y desde entonces
el interés por estos simpáticos animales creció en forma constante.
Un
excelente compañero:
El Basset Hound tiene un extraordinario sentido del olfato. Una vez que
pega la nariz a la tierra no hay quien pueda despegarlo del rastro. Su conformación
general es la de un animal fuerte, corpulento, largo, de orejas largas (que
parecerían barrer el suelo) y muy corto de patas. Es un animal independiente
y de gran determinación -un "cabezadura" en potencia-, muy persistente y
de una inteligencia notable.
Como perro de compañía ha conquistado un lugar especial en los corazones
de sus admiradores, porque es un perro dócil, muy afectuoso y sociable.
Si se lo adiestra correctamente demuestra mucha colaboración y obediencia,
pero no hay que olvidar que es un hound, y sus facultades atávicas para
la caza lo vuelven impaciente por salir. Necesita una ejercitación diaria
y, si se lo deja libre, se entretiene deambulando, aunque no tenga ninguna
presa para seguir.
Su rostro, eternamente solemne, con ojos hundidos y párpados colgantes,
lo asemejan mucho al bloodhound; ello no es una coincidencia, ya que su
origen se sitúa en la Normandía. Una de sus características principales
es su ladrido, profundo y resonante, de calidad intensa, que lo hace mostrarse
ante el mundo como seguro de sí. Si escucha otro "amiguito" ladrar, seguramente
le corresponderá el saludo de una forma sostenida y afectuosa.
Nota
periodística publicada en el periódico La Perrera